
¿QUIERES CHATEAR CONMIGO?
Me gusta alguien. Hace tiempo no me gustaba nadie. El detalle es el siguiente: no conozco a este “alguien”, al menos no en persona. ¿Por qué?, ¿cómo así? se preguntarán ustedes. Les puedo jurar que me he hecho el mismo autointerrogatorio un par de mañanas en las que he despertado pensando en “él” con sonrisa de idiota y he salido disparado al baño a meterme un buen chorro agua fría, antes del café número uno, y me he hecho “la” pregunta que muchos ahora, en plena era del ciberamor, se han hecho más de una vez: ¿cómo me puede gustar tanto alguien que no conozco?
Pero esto no es lo peor. Muchas ciberrelaciones pasan al terreno de lo real cuando ambos se conocen. Yo no puedo hacer eso. Mi querido desconocido ahora estas unos muchos kilómetros alejado de mi y en unos días unos muchos mas (a un avión y un viaje en burro de distancia) Sin embargo, por razones muy ajenas al amor y todititos sus demonios, estoy a punto de conocerlo.
Nuestra ruta en la red fue una de las miles de autopistas virtuales por las que ahora muchos transitan (y en las que muchos se enamoran). Quizás sea todo un clásico a estas alturas.
Él siempre estaba ahí, comentando mis fotos en el Facebook o hi5, escribiendo pequeñas cosas. Su presencia se hizo familiar y constante. Entonces, una noche a solas en mí casa, dando vueltas como un hamster, entré a un terreno aún desconocido para mí. Le di clic a su nombre y me sentí todo un espía al explorar su perfil. Sé que los perfiles personales que cada uno rellena en todas estas redes sociales están colgados para ser vistos, así como las fotos y los videos. Me gustó lo que vi. Todo, menos que vivía lejos a donde me encontraba ahora. Fin de la historia, pensé. Lo único que funciona a larga distancia es la amistad y la familia, a veces. Hablo solo por mí.
Lo único que puedo concluir es que las relaciones virtuales son casi tan complicadas como las relaciones de “carne y hueso”, porque así nos protejamos detrás de nuestras computadoras, no existe (o si lo han creado, no lo conozco) un protector de pantallas que también sirva para escondernos de nuestros sentimientos.
Llámenme anticuado, pero extraño esos días en los que las personas se conocían mirándose a la cara e intercambiaban teléfonos en vez de correos electrónicos. Prefiero que me inviten una chela que recibir un correo que diga que Fulanito quiere agregarte a su My Space, fotolog, que quiere agregarte a su lista de contactos de Msn, Skype, Gtalk, o quiere que sean “amigos” de Facebook.
Hasta el momento, tengo dos cuentas de correo electrónico, Facebook, hi5, este blog y alguna cuenta olvidada que no uso mucho, un buen ciberamigo y casi futuro “ciber”, y una posible cibercita que podría hacerse realidad hoy. Creo que es más que suficiente para mí.
A pesar de todos los pro y contras que me he estado planteando todas estas semanas creo que seria bueno conocer a esa persona con la que tanto mi gusta chatear y chismear de ves en cuando HOY lo conocere así que deséenme suerte :D
Te di todo mi amor @dot .com
Y tu me @roba-roba-robado la razón
Mandame un e-mail que te abrire mi buzón
Y te hago un riconcito en el archivo de mi corazón



